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sábado, 29 de abril de 2017

Vi el Imperio de mi cuerpo, asediado por huestes barbaras, ruinas de piel y lágrimas, marmóreas esculturas blancamente decapitadas, conteniendo su último aliento porque tienen miedo de morir, tristes reniegan en silencio por la inmortalidad incumplida. Inextricable, la Emperatriz se niega a detentar su poder, los diamantes de la corona hechos estan con desvelos y sufrimientos, su valor nadie se atrevió a calcular. Asediado por el tiempo, la noche se torna en día por las saetas de segundos inflamados por el odio a lo que es bello, ellos vuelven podredumbre todo lo que tocan, llevan la muerte en su corazón y sobre sus espaldas el triunfo, se hacen impunes porque la eternidad los protege. Aquí yo veo caer una por una las almenas de mi cordura y no tengo por donde escapar. Mi alma como las estatuas contiene su aliento porque tiene miedo de mori

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