mis labios sobre los tuyos, el fuego,
mi espina sacudiéndose deliciosamente,
el tiempo que pasa en puntillas, tu empujándome con violencia,
yo veo en tus ojos el temor de que te quemes en el infierno de mi pasión.
Me acerco con delicadeza, devoro con apetito tu cuello,
como quien disfruta de una fruta madura,
siento tus escaramuzas y pienso maliciosamente que tu vientre convulsiona.
Pasas y dejas además de tu perfume,
otra vez un "te amo" en mi boca, indigerible, insoportable.
Dejas mi sexo palpitando con furia,
como un dragon que quiere consumirte con ese fuego que solo tu sabes despertar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario