Aparecio de frente venciendo una espesa noche
sólida y alta, digna y en silencio, no comprendí sus signos
abrí sus hermosas puertas repujadas, que quebrantaron el silencio
“No eres nadie, no sos nada”
se repetían la palabras, reproduciéndose como jejenes
aguijoneaban y aguijoneaban;
le pregunte a los angeles de la puerta
qué designios profetizaban los cielos,
o los astros tal vez se hayan puesto de acuerdo
para de una vez por todas guiar mi destino
“No eres nadie, no sos nada”
repondieron, uniendo sus voces a la de los ecos…
sólida y alta, digna y en silencio, no comprendí sus signos
abrí sus hermosas puertas repujadas, que quebrantaron el silencio
“No eres nadie, no sos nada”
se repetían la palabras, reproduciéndose como jejenes
aguijoneaban y aguijoneaban;
le pregunte a los angeles de la puerta
qué designios profetizaban los cielos,
o los astros tal vez se hayan puesto de acuerdo
para de una vez por todas guiar mi destino
“No eres nadie, no sos nada”
repondieron, uniendo sus voces a la de los ecos…
Un crujido de un árbol fue suficiente para destruir la catedral
la cama mojada, el grito contenido en los pulmones,
sólo queda manchando el aire un leve susurro:
No eres nada, no sos nadie.
la cama mojada, el grito contenido en los pulmones,
sólo queda manchando el aire un leve susurro:
No eres nada, no sos nadie.
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