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jueves, 19 de mayo de 2011

EL DIARIO DEL TRONO.

El Diario del Trono gozaba de una amplia popularidad y de una gran demanda, no sólo era los apreciados aromas a lilas, jazmín, sándalo, milflores, ciruelo blanco, almizcle y pino con que venía impregnado el papel de cada día y que daba un toque especial a ese momento de intimidad con el periódico, tampoco era el delicioso eslogan con el cual lo promocionaban, “el mejor laxante para el estreñimiento mental”, ni el copete que proseguía al anterior, “el único diario diseñado para leer en el inodoro”. Su importancia radicaba en que era un diario, pues, que contrarrestaba los vapores intestino-cerebrales, a través de una buena dosis de fragancia y notas peculiares en su ridículez o en lo bizarras. Sabía que era tan leído, que inclusive en ciertas familias de estratos bajos, preferían comprar el periódico a comprar papel toilette y, que una vez explorado servía para las faenas del papel que omitían comprar. Las notas, entonces, no sólo era pan para el pueblo, sino que servía para limpiarse el culo con sus columnistas.
Las noticias eran contundentes: te hacían reir o te daban escaramuzas. Por ejemplo, una vez publicaron la nota de unos campesinos rumanos que en una noche regada por vinos habían hecho el concurso para saber quien era “el más macho de Europa”, comenzaron a darse golpes, luego a correr desnudos en medio de una noche invernal, después uno de ellos para corroborar su condición de varón, con un hacha se cortó un pie, inmediatamente escucharon el sonido de una motocierra y uno de los participantes, con un grito de “miren esto” se cercenó la cabeza, el artículo terminaba con la declaración de uno de sus amigos que aseguraba que cuando niño éste hombre se colocaba las pantaletas de su hermanita y que sin embargo murió como el más macho de Europa. Como se puede observar de ese y muchos otros colores era el Diario del Trono.
En éste día me llama la atención la foto de la portada: una cabrita, al parecer, porque llevaba un velo en su cabeza y a su lado un hombre vestido de esmoquin portando un ramo de astromelias, el encabezado dice, “Hombre se divorcía de su esposa y entabla acción de Tutela para defender su derecho a libre desarrollo de su personalidad, con el fin de que le permitan casarse con su chivito”. Después de la noticia del hombre irlandés que fue a la notaria para escriturar el espacio sideral como propiedad suya, con el proposito de que los EEUU y la extinta URSS le pagarán arrendo por los satélites que tenían en orbita, y de además, desear que la ONU le admitiera en su seno como fundador y dueño de una nueva nación. Leo el artículo con inusitado detenimiento.
Roque Amaro Semo es un hombre de 47 años que le solicitó el divorcio a su señora Emilia Ibañez DePombo, porque quiere tomar en serio su relación con un macho cabrio llamado Octavio, declarando ‘que de unos días en adelante ha ido reconociendo su condición de homozoofílico, —agrega:—pienso que dicha condición no es para avergonzarse, sobre todo en una sociedad tan civilizada como es la actual, pues sabran comprender que dentro del abánico de tendencias sexuales, la mia también tiene cabida’. Doña Emilia dijo que no tenía nada que declarar al respecto, sólo que todo se había presentado desde que su esposo se puso en tratamiento con el Doctor Octavio Parra reconocido psiquiatra”. Mis tripas ya vacias no me retenían, ni la noticia, era más bien el que Verónica iba comenzar un tratamiento con dicho doctorcito. La hemorroides me saca de las cavilaciones.
Verónica lleva  varios días con el doctor Octavio, la he visto más alegre y menos renuente al trato social, sin embargo, hoy se ha aparecido con una perrita cachorrita fila brasilera que se llama Octavia y que a pesar de sus ojitos tiernos trató de morderme los zapatos. Pero, no dejo de pensar en por qué el doctor Parra se la regalaría personalmente. Claro que en el artículo no decía nada sobre el hecho que el doctor le hubiese regalado el cabro al tipo aquel. Pero, cómo fue que una persona que se encontraba en tratamiento siquiátrico pudo terminar cometiendo ese exabrupto y si tal vez, de alguna forma en las terapias mientras indagaba sobre el pasado de su paciente, el doctor descubrió ese extraño gusto por los animales de su mismo sexo. La verdad es que no dejo de pensar en ello, ¿lo animaría a entablar una relación con eso que los sicológos llaman el objeto de deseo? Aunque el informe no diga nada de lo que pasó con el galeno, si la mujer dice que se encontraba en tratamiento con dicho personaje, es porque ella tuvo que haber registrado, aunque inconcientemente tal vez, una mínima relación entre el proceso terapeútico y el cambio de su esposo.
Verónica ha empezado a sentirse cohibida en cuanto a la intimidad conmigo, la he notado renuente como si le molestara que durmieramos juntos, ya sólo quiere mantenerse con la no tan pequeña Octavia y hasta se le ha estado ocurriendo que la chandosa debería tener una camada de cachorritos, ya que yo no le he podido dar lo que ella tanto me ha pedido: un hijo. Hoy por ejemplo, cuando llegué del trabajo, ella en ropa interior estaba durmiendo apechichada con la condenada perra. No la desperté y mas bien me fui para el baño a leer un rato. Los titulares hoy no me dicen nada: El Congreso rehuso darle cavida a la marcha gay que tendría punto de partida en el Capitolio, por razones netamente “cristianas y de moral”, porque según el Jefe de Prensa, no querían ver traseros peludos, mostrados con la generosidad del cuero, ni mucha pluma en los “santos recintos”. Cómo pensar en esto, me preocupa Verónica, ¿será que el facineroso doctorcillo habrá descubierto algo en mi mujer como en aquel hombre del cabro?
No quiero síquiera pensar ver una foto de Sabina vestida de esmoquin con un ramo de flores y a la garosa con un tul a manera de velo en primera plana: “El doctor Octavio vuelve a atacar: ahora es una mujer que pide su derecho constitucional a desarrollar su libre personalidad y le pide a la Corte Constitucional le permita separarse legalmente de su esposo, ‘que a mi parecer era un impotente por no darme mi preciado retoño, además, que la perra de seguro le será más fiel que el otro’. El atormentado esposo sólo atinó a decir que mataría al doctorcito por haberle arrancado a su amada Verónica.”
Escrito por: Oscar Jaibana.

domingo, 24 de abril de 2011

Eros

Tu boca entreabierta la siento como el preludio de un beso,
mis labios sobre los tuyos, el fuego,
mi espina sacudiéndose deliciosamente,
el tiempo que pasa en puntillas, tu empujándome con violencia,
yo veo en tus ojos el temor de que te quemes en el infierno de mi pasión.
Me acerco con delicadeza, devoro con apetito tu cuello,
como quien disfruta de una fruta madura,
siento tus escaramuzas y pienso maliciosamente que tu vientre convulsiona.
Pasas y dejas además de tu perfume,
otra vez un "te amo" en mi boca, indigerible, insoportable.
Dejas mi sexo palpitando con furia,
como un dragon que quiere consumirte con ese fuego que solo tu sabes despertar.

jueves, 7 de abril de 2011

Roca alma mia, tan llena de esperanza, tan llena de melancoía, que te hundes en tus sueños y no despiertas de tus pesadillas, inmersa en el rio del tiempo, como escultura derruida, blanca mueres sin sangre como si de mármol hubieras sido construida, te faltan todas tus partes desmembradas por el olvido y sin embargo llevas la memoria de las aves.

lunes, 4 de abril de 2011

La Catedral de los ecos.

Aparecio de frente venciendo una espesa noche
sólida y alta, digna y en silencio, no comprendí sus signos
abrí sus hermosas puertas repujadas, que quebrantaron el silencio
“No eres nadie, no sos nada”
se repetían la palabras, reproduciéndose como jejenes
aguijoneaban y aguijoneaban;
le pregunte a los angeles de la puerta
qué designios profetizaban los cielos,
o los astros tal vez se hayan puesto de acuerdo
para de una vez por todas guiar mi destino
“No eres nadie, no sos nada”
repondieron, uniendo sus voces a la de los ecos…
Un crujido de un árbol fue suficiente para destruir la catedral
la cama mojada, el grito contenido en los pulmones,
sólo queda manchando el aire un leve susurro:
No eres nada, no sos nadie.

jueves, 31 de marzo de 2011

Los Poetas

Ha veces, veo la yerba y se me antoja que es un bosque
y yo tendido sobre ella como una nube,
me pregunto: ¿algún insecto mirara hacia arriba?
o ¿el que mira para arriba al mismo tiempo mira hacia abajo?
me explico:
cuando miramos la pálida luna miramos hacia arriba,
o ¿miramos hacia abajo?
si estuviera en la luna y mirara la tierra
¿no vería hacia arriba, cuando tú crees que miro hacia abajo?
así mismo los poetas quienes aman a la dama de plata
miran para arriba cuando todos creen que miran hacia abajo.

Hoy, Me duele el Universo

Hoy me duele el universo, me duele su estulta indolencia,
el que piense que es infinito, como los astros y planetas
que también me duelen,
me duele el hombre: hombre tan lleno de esperanza y maldad
me duele su cimiente condenada a la muerte,
me duele la vida, la vida tan bella y tan absurda,              
me duele que sea tan hermosa, ¿por qué?
también me duele la muerte, su insoportable indiferencia,
su apetito insaciable sus fauces abiertas sin tregua alguna,
me duele Dios, tan torpe y tan ajeno, como un anciano que fuma opio,
me duele el diablo tan vituperado, el qué se haya quedado sin maldad,
me duele el sol que aguijonea mis ojos para llamar mi atención al ocaso,
y trata como de meterse por mis poros y como de darme felicidad,
la luna no me duele tanto,
a pesar de su silencio de acero tan distante, como de sabio que escruta,
me duele Juan Esteban, tan pequeño, tan moribundo
me duelen sus padres que se aferran a la esperanza que no se consolidará,
en ese orden:
también me duele mi abuelo, su partida como sombra que se escapa en la noche,
me duele mucho Pablito, su ausencia que aún no sufro,
me duele mi madre que no tuvo el hijo que esperaba,
tantos desvelos, tantas caricias dadas y contenidas, para qué.
(Si Victoria, tu también me dueles, me duele mi ignorante silencio que me privó de tí).
Me duelen los novios porque fingen ignorar que su amor esta condenado,
me duele el tiempo, sucio tiempo, inescrupuloso tiempo
time, time, time, como el golpeteo de una teclas,
profeta de desgracias, estafeta de ausencias, ave de mal agüero
así me duele las piedras y el cielo, como callan y son indiferentes,
su fastidiosa manía de no responder cuando se le pregunta sobre lo eterno.
Me duelo yo, con un duelo de muerte, con una muerte dolorosa
con el dolor del duelo, duelo yo mi muerte.
Me duele el aire que obligo a ensuciarse con el humo de éste cigarrillo,
me duele el perro sin dientes, viejo, que no conoció dueño,
que no tuvo la suerte de sentir unas manos tibias acariciándolo en las mañanas,
que nadie se preocupara de su hambre y de su frío,
y que ahora sólo mira vacío como si esperara la muerte,
si así mismo el indigente, me duele tanto,
mi indiferencia y la tuya también me duelen.
Como te habrás dado cuenta todo me duele, y sí así es,
pero sabes que es lo que más me duele:
el saber que tendré que ignorar todo éste dolor para continuar hacia adelante.