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domingo, 2 de noviembre de 2014

Pesadillas

1. A veces, cuando el calor fatiga mi espíritu, busco debajo de algún frondoso árbol un poco de alivio. A veces siento que soy uno de los hongos que se sientan a mi lado, pienso entonces que al igual que ellos me alimento de cosas que se pudren, que unas ramitas, un poco de tierra y las pisadas de las hormigas son el único inventario de mi memoria, que mi conocimiento sólo se circunscribe al trozo de tierra en el que vivo y que, tal vez, a lo que más miedo le tenga es ha ser pisado por las arrogantes huellas de cualquier hombre. vuelvo a mí y comprendo que yo soy cualquier hombre de esos
a los que los hongos le tienen miedo....

2. Cuando me veo en el espejo no dejo de preguntarme: ¿ese allá reflejado soy yo? o ¿yo soy el que se refleja sobre cristal? A veces pienso, que ese que me mira se ha cansado de mirarme, así como yo a fuerza de observarme ya no me reconozco en aquella ventana. ¿Otro me mira? De otro universo no tan lejano como suelo creer, otro que también se ha quedado vacio de tanto mirar y malcomprender lo que no alcanza a ver. Miro sin comprenderme, como el que busca en el detalle un breve indicio de la verdad. La única verdad que el espejo me muestra es que el tiempo, como el agricultor, ha arado mi piel y dentro de poco seré polvo de éste universo.

3. No sé si pedirte perdón o disculparme o simplemente disfrutar de tu angustia cuando lo último que veas es mi rostro y al arma de tus pesadillas, lo prometo, no habrá tiempo para plegarias ni discursos fútiles ni excusas vacías. No habrá dolor. De niño me enseñaron que por mas grave que fuera la falta siempre habría en el corazón un espacio para el perdón. Ya ves, no me ha quedado ningún reducto en aquel músculo. Comunión de caníbal yo haré, sabré a que sabe la carne que una vez se amó y que ahora sólo se aborrece. Cuando entres a mi estómago no habrá necesidad de perdón, pues no se perdona a lo que ya hace parte de mí...

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