Como dos viejos amigos que perdieron el número de su celular y que hace tiempo no se ven, pero se extrañan sin ser tácito a su razón, deciden en su última despedida colocarse un nuevo encuentro, sin decir el lugar y la hora, pero aún así se encuentran puntualmente y finjen con toda sinceridad lo grato de esa mala jugada del destino, se dan un abrazo y recuerdan un poco, ríen para ocultar un poco que sus vidas no son lo que era en aquellos tiempos, así yo con ciertas canciones, decimos a dios, un poco mas jóvenes y como siempre dejando tácita nuestra siguiente cita...
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