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domingo, 24 de abril de 2011

Eros

Tu boca entreabierta la siento como el preludio de un beso,
mis labios sobre los tuyos, el fuego,
mi espina sacudiéndose deliciosamente,
el tiempo que pasa en puntillas, tu empujándome con violencia,
yo veo en tus ojos el temor de que te quemes en el infierno de mi pasión.
Me acerco con delicadeza, devoro con apetito tu cuello,
como quien disfruta de una fruta madura,
siento tus escaramuzas y pienso maliciosamente que tu vientre convulsiona.
Pasas y dejas además de tu perfume,
otra vez un "te amo" en mi boca, indigerible, insoportable.
Dejas mi sexo palpitando con furia,
como un dragon que quiere consumirte con ese fuego que solo tu sabes despertar.

jueves, 7 de abril de 2011

Roca alma mia, tan llena de esperanza, tan llena de melancoía, que te hundes en tus sueños y no despiertas de tus pesadillas, inmersa en el rio del tiempo, como escultura derruida, blanca mueres sin sangre como si de mármol hubieras sido construida, te faltan todas tus partes desmembradas por el olvido y sin embargo llevas la memoria de las aves.

lunes, 4 de abril de 2011

La Catedral de los ecos.

Aparecio de frente venciendo una espesa noche
sólida y alta, digna y en silencio, no comprendí sus signos
abrí sus hermosas puertas repujadas, que quebrantaron el silencio
“No eres nadie, no sos nada”
se repetían la palabras, reproduciéndose como jejenes
aguijoneaban y aguijoneaban;
le pregunte a los angeles de la puerta
qué designios profetizaban los cielos,
o los astros tal vez se hayan puesto de acuerdo
para de una vez por todas guiar mi destino
“No eres nadie, no sos nada”
repondieron, uniendo sus voces a la de los ecos…
Un crujido de un árbol fue suficiente para destruir la catedral
la cama mojada, el grito contenido en los pulmones,
sólo queda manchando el aire un leve susurro:
No eres nada, no sos nadie.