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jueves, 28 de abril de 2016

EL VIENTO

¿No es el viento como un río
cuyas aguas aplacan el infernal calor del estío?
¿Su corriente, acaso, no trae hasta nosotros
el dulce olor de los campos en flor
o el aroma de la fresca hierba recién cortada?
Me imagino esa aroma como una legión de arcángeles
portando dorados y hermosos incensarios
y allí mismo haciendo arder
la mismísima mirra que ofrecen a Dios,
mientras cantan en un idioma que sólo descifran
aquellas almas agradecidas
que contemplan en silencio
este esplendido milagro.

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