¿No es el viento como un río
cuyas aguas aplacan el infernal calor del estío?
¿Su corriente, acaso, no trae hasta nosotros
el dulce olor de los campos en flor
o el aroma de la fresca hierba recién cortada?
Me imagino esa aroma como una legión de arcángeles
portando dorados y hermosos incensarios
y allí mismo haciendo arder
la mismísima mirra que ofrecen a Dios,
mientras cantan en un idioma que sólo descifran
aquellas almas agradecidas
que contemplan en silencio
este esplendido milagro.
Blog de Oscar Jaibana dedicado a su actividad literaria en el área de poesía y cuento.
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jueves, 28 de abril de 2016
miércoles, 27 de abril de 2016
ANTES DE...
Cada fibra de mi ser se constriñe
al imaginar que mi alma
ya no pueda beber el fresco rocío de la mañana
y mi corazón ya no tenga cabida
en el mas frondoso árbol del campo
y mis piel al exilio del camino sean sometidos
mientras privadas sean mis manos
el dolor y sus vitales rubíes
al tomas las rosas salvajes e indomables
o de la lisa seda y la piel aterciopelada
que en las noches su calor velaba.
No habrá nunca mas dulces manjares
que un poco de alegría sazonaban
ni palabras que conjurar al ser que amas
ni moléculas de flor que cierren los ojos
ni el titiritero de mi imaginación
extinguirá todos sus personajes
y la pasión ya ni un recuerdo será...
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